El soldado.
00:14 horas. 2014/04/11
Ayer hable con la espartana, le
comente que Leo sea había ido y que no volvería; le importo un soberano
cacahuate, pero a lo mejor no. Quizá solo estaba así y hablaba así por el día
que tuvo, pero le dije en ese momento porque así sabría cuál sería su verdadera
respuesta. Le pregunte que si ella y el hubieran tenido un hijo, ¿Qué le
gustaría que fuera, niña o niño? Ella me respondió que niña, por su puesto. Y
le pregunte ¿Cuál sería su nombre? Me dijo que para que quería saber, si no
existía… ella no sabe que me dejo a su descendiente, y no sé si le diré… aun
no.
Como sea, creo que no querrá
darme el soplo de vida… no importa, aún conservo dos y los usare. Lo malo es
que si los uso, el niño, porque va a ser varón, no se parecerá nada a la madre;
pero no tengo tiempo: entre más me demoro, más será obvio de que oculto algo y
esa cosa se dará cuenta, y no quiero imaginarme lo que hará.
06:15 horas.
El clima se ve bien, creo que
será una buena noche.
-Amor necesito que me ayudes con
esto- me dirijo a Cortana.
-¿Qué es lo que quieres que
haga?- se acerca despacio.
-Coloca tus manos firmemente en
mi pecho y presiona cuando sientas algo, ¿si?- coloco sus manos en mí.
-¿Algo?- duda y se retira.
-No te preocupes, todo saldrá
bien- y la beso.
Cierro los ojos y a los lejos
escucho una voz muy dulce que me dice: “ve acércate, no tengas miedo” entre más
avanzo puedo ver una pequeña luz, debajo de ella esta Leónidas. Es más pequeño
de lo que me imaginaba, y me estira su mano mientras dice: “sé que vienes a
darme algo, ¿lo tienes ya?” le asiento con la cabeza y le doy los dos soplos de
vida que tengo. “¿Dos? Cuál es el de mi madre” solo agacho la cabeza y el
observa tristemente ambos soplos: “¿Por qué no te lo quiso dar mi…?” “No fue
porque no quiso, solo es que no se lo he pedido. Además perdemos mucho tiempo y
esa cosa se va enterar de lo que estamos haciendo y…” “Entiendo… está bien y
tienes mucha razón, perdemos tiempo” tomo ambos soplos y los unió. “¿De quién
eran esos soplos?” “Una es de mi amada, la otra de una de mis mejores amigas”. Observo
por un momento el soplo que había creado y lo tomo, y se vio como recorría todo
su cuerpo; cada vena, cada nervio, todo su cuerpo por completo. “Déjame un
momento, quiero reposar. Solo una cosa más, ¿Cuál es mi nombre?” “Creí que lo más
apropiado seria que llevaras el nombre de tu padre, o uno similar: Leónidas es
tu nombre. ¿Te gusta?” Me sonrió y acento con la cabeza diciendo sí. Me retire
y lo deje descansar.
-¡¡¡Vuelve… vuelve… no te vayas!!!-
gritaba Cortana.
-(Toso) ¿Qué paso?- le respondo
tratando de respirar.
-¡Tus signos vitales cayeron a
cero por diez segundos!- me contesta asustada. – ¿Qué fue lo que pasó?-
-La tarea está completa, todo
resulto bien- le sonrió.



